Lukita, el mejor de mis sueños

 Estrella de Sirio, cazadora de liebres,

puente de plata, sus escalones bajan

a tu sepulcro iluminado,

revolotea alrededor su polvo sideral,

traviesa, ¿cruzas aún para habitar mi casa sin alma?

Sin ti, su alma de perro,

un timbre descompuesto.


Una niña te soñaba en lunas de septiembre,

peludita hermosa, schnauzer sal-pimienta,

ahora sabe por qué la lluvia abraza la hojarasca,

tú, hojita de otoño rompes el corazón de un roble.


Guerrera canina, no despertaste

al llamado de la puesta de sol

de mi 29 de septiembre,

luchaste y corriste hacia mi vida

sin poder alcanzarla en el viento,

Hipnos y Nicté te susurraron al oído;

confundida ante tu último aliento,

Orfeo tocó para ti su lira

¿cómo le explico a aquella niña

que su perrita esta dormida?


Tiemblo ante la oscuridad

huérfana de luces azules,

noche perdida sin aullidos,


tiernos ronquidos y tu calor hogareño,

te has llevado mi atrapasueños

a constelaciones para mí tan lejanas,

tú, mi sueño cumplido,

he despertado de ti

en un habitáculo de ecos.


Sangre dorada,

herida del verdadero amor,

amor puro y mágico,

si fuera otro color sería

impío y humano,

se derrama por estos versos.


Autora: Bello Cuervo

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