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La casa y la desaparición

Él tiene conocimiento de mi muerte desde que mi perrita también murió. Sabe que odio los lirios en la mesa: esconden veneno de serpientes. Él entiende todo. Sabe que no confío. Vivimos en Wildfell Hall, en una casa frente al río donde puedo pintar versos. Me escondo en mi escritorio y, muy a lo lejos, todavía se escucha la voz del mar apenas en un murmullo. A mis amigos no les importa que he desaparecido. Pero no estoy sola. Él construye y repara la casa. No lo ha dejado de hacer en su vida  aunque yo me vaya. No se lo he pedido. No sé por qué no se va. No quiero que lo haga. Él conoce mi corazón desconfiado. Desaparece conmigo. Sé que no sueña. Mis poemas vuelan por toda la casa sin que él se moleste. A veces pienso que cada carta que me escribe es un pequeño puente hacia mi corazón. Es el diario de un amor que apenas se construye. Si la tormenta destruye la casa, al menos diré que nunca pasó nada. Y si él cumple mi sueño de tener un cielo rosa y dorado cubriendo nuestro techo, sa...

Nuestro primer beso

Dices:  sí así fue amor mío, juntos restauramos en el tiempo, la memoria de nuestro primer beso, pensé que lo habías olvidado entre tus papeles arrugados. Camino sobre las manecillas doradas del reloj hacia atrás, y vuelvo a ser la adolescente  que corre por la calle hacia ti para robarme un minuto más de luz. Y al instante siguiente tus brazos me cierran al mundo. No me dejas ir. No me dejes ir. El primer beso sella mis labios, y  dejas la marca de tu gran amor, un juramento silencioso.  Siempre terminas buscándome entre mis historias y ajenos amores. Pero algo ha cambiado al ser adultos... Por un segundo más soy esa adolescente que no conoce el miedo ni las heridas de  seductoras serpientes deslizandose entre lirios, hibiscos y narcisos. Otra vez soy tu brisa clara sin tormenta. -Bello Cuervo

El corazón del cuervo

Aprendí a dormir con la luz prendida para espantar la visita de una pesadilla, perdona si te incomoda, que no apague la luz mientras dormimos juntos.  He vivido tanto tiempo bajo tormentas que tu cielo rosa y el sol me ciega de alegría, la angustia se presenta, ¿qué pasaría si me lo robas? Pero eres tan sereno frente a mi corazón, extrañamente calmo, como la sombra fría que rescata la piel del incendio, Tu fe para esta historia es la secuoya  a mitad de Wildfell Hall. Dime amor, ¿cómo haces posible lo imposible? Que valentía la tuya para besar mi corazón  en la cima de las cumbres borrascosas,  Te ofrezco una disculpa sin disculpa  porque aún rota has sabido entenderme:  mis causas, mis ruinas,  mis maneras torcidas de volver a respirar... A este corazón,  acostumbrado a los gritos de las tormentas, le enseñas con brisas a calmarse, a recostarse tranquilo en la apacible arena.  Y ahora  por primera vez en mucho tiempo  el sonido de ...

La herida del cuervo

El cuervo escupe llamaradas. Sus ojos arden en rojo sangre, rodeado por su propio bosque de fuego y dolor. Desconfiado y triste, presa de un sufrimiento eterno, clama justicia, clama venganza. Nadie lo escucha. ¿Nadie? Es su propia víctima quien se acerca sin que el fuego le cause daño. El cuervo fue el demonio entre sus nupcias, acosando sus pesadillas, pero fue presa de sus propios tormentos. Ella, cansada del demonio, se acerca compasiva a arrancarle el corazón. Le otorga el perdón que le abrirá la puerta del cielo. La herida se cierra para pudrirse, se seca en la piel muerta. Muere el cuervo en paz absoluta… Autora: Bello Cuervo

Venganza del cuervo (quinta parte)

 Ella me perdonó y la cuidaré de ti y de las serpientes de tus lirios. -Bello Cuervo

Querida Cossette: una posdata

¿Y si nos vamos a tomar un café con leche ahí, en Reforma 222? Tú eras la única persona que podía quitarme la bala del corazón de esa trinchera, devolver el oro a la Diana Cazadora. Las dos nos tomamos de la mano. ¡Eres encantadora! Él siempre te pintó como una niña caprichosa, pero nosotras nos tomamos de la mano y la paz ha sido pactada, mientras olvidamos a ese hombre. Autora: Bello Cuervo

La patinadora

Se desliza por las estrellas —que en realidad viven en tus ojos— y rompe tus vientos. Cae un leve polvo sideral en tu noche negra. Tus amigos buscan el sabor de sus labios, pero en sus ojos (te das cuenta tarde) vuelves a encontrarte. Autora: Bello cuervo