Nostalgia de fugaces paraísos, dulce sueño que agoniza con la caída de Icaro junto al beso del rocío y el primer resplandor, desde el jardín escucho tus pasos, mas siempre has vivido en las cuevas de mis sueños. ¿Recuerdas mis diecisiete años? Para ellos fui extranjera, horrenda o hermosa, tú percibías mi belleza ignorando las espinas en mis alas, todos me miraban y yo te miraba a ti. Quizá jamás pasea por los callejones de tu memoria cierta tarde de lunes, me enredaste en tus brazos hiedra caprichosa de mi piel sin permitirme marchar, tu beso fue el vuelo de Ícaro, aún hoy volvería a perecer allí. Historia de intercambio de secretos, a la caza de segundos del reloj, lo mismo hago con tus resplandores. Ya no soy más la chica de diecisiete, un infinito después encuentro una hebra de oro arrastrando resonancias de aquel lunes, dulce resplandor intermitente de mi historia, permanente en la const...