La casa y la desaparición
Él tiene conocimiento de mi muerte desde que mi perrita también murió. Sabe que odio los lirios en la mesa: esconden veneno de serpientes. Él entiende todo. Sabe que no confío. Vivimos en Wildfell Hall, en una casa frente al río donde puedo pintar versos. Me escondo en mi escritorio y, muy a lo lejos, todavía se escucha la voz del mar apenas en un murmullo. A mis amigos no les importa que he desaparecido. Pero no estoy sola. Él construye y repara la casa. No lo ha dejado de hacer en su vida aunque yo me vaya. No se lo he pedido. No sé por qué no se va. No quiero que lo haga. Él conoce mi corazón desconfiado. Desaparece conmigo. Sé que no sueña. Mis poemas vuelan por toda la casa sin que él se moleste. A veces pienso que cada carta que me escribe es un pequeño puente hacia mi corazón. Es el diario de un amor que apenas se construye. Si la tormenta destruye la casa, al menos diré que nunca pasó nada. Y si él cumple mi sueño de tener un cielo rosa y dorado cubriendo nuestro techo, sa...