Confesión y profecía
Y si pudiera gritarte sumergida en esta herida de la que brota ríos carmesí, te contaría mis historias y la profecía oculta detrás de las estrellas; te bendeciría para salvarte de mí. Pero antes de que te marches, entenderías por qué no puedo volver a ver a otro hombre que ha sido prisionero de la memoria de mi cuerpo, acunado entre sus brazos su descendencia sin mi sangre. Pero te agradezco en un último poema haberme enseñado a soñar con ser amada, aunque tú nunca me has soñado. Porque todos lo saben: el lobo le ha aullado a la luna por el cuervo que busca en el cielo de la noche, pero ninguno de sus amantes le ha amado. Has cometido algunos viejos errores, y me teaduzco entre vacíos. ¿Y cómo puedo salvarte de todas mis historias? -bello cuervo