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Lluvia

 Ambos desaparecieron: el lobo y el cuervo se volvieron lluvia. Nadie supo en qué momento. La tormenta los deshizo con la ternura con que antes se miraban, hasta que no quedó rastro en sus cuerpos ni en sus corazones, salvo un amor que no se deja ir. Se volvieron lluvia y nadie volvió a saber de ellos Autora : Bello Cuervo

Con él sí

¿A qué hora te atreverías a escucharme todo? Podría decírtelo en un restaurante, entre servilletas dobladas, o en un parque lo bastante alejados.  Es una historia simple: tú la querías. Ella no. Pero tu amigo también. Ella a él sí. Ellos tuvieron esa historia pequeña que a ti te faltó, que tanto deseabas. No me malinterpretes: nadie te engañó. Lo de ellos empezó mucho después. Y aun ahora él la sigue buscando. Pero ella — corazón desconfiado, corazón ya roto — no ha vuelto a abrirse. Y tú lo sabes. Porque una vez —¿te acuerdas?— él te vio rompiendo con ella como si no te doliera Lo suficiente. Años después volviste a buscarla. A ti te cerró la puerta. A él se la abre siempre. Esta vez, no. A pesar de su bondad, Vive en Wildfell Hall. Autora: Bello Cuervo

Persistencia de lobo

Tu lobo me reconoce. Y tú… todavía no me dejas ir. Terminó la prepa. Su costumbre de buscarme no. Autora: bello cuervo

Bosque

Tatuaje de lobo Sobre tu corazón, me llama. Yo huyo de la manada, pero tus lobos corren tras de mí. Estás tan distinto que desconfío del viejo juego con máscara nueva. No quiero, ¿me oyes?, no quiero otra vez la vergüenza ardiendo en mi nombre. ¿Es este otro bosque o la misma trampa? ¿Por qué ahora nombras lo que antes callabas? ¿Por qué ahora te atreves a mostrar tu amor? Tus lobos, con sus ecos — no te quiero dejar ir — me cercan. ¿Vendrán también a encajarme los colmillos? Este bosque ha de ser mi hogar… o mi tumba. Autora: Bello Cuervo

Soy tu recuerdo

 Me parezco mucho a tu gran amor, pero solo eso diré: me parezco. Mi recuerdo lo guardas como oro blanco en una vitrina lujosa. Pero yo olvidé tus estudios, tu buen nombre y tu cuerpo. Y tú, que a mi cuerpo vuelves a sentir, recordando cada tatuaje, como quien repasa un mapa de un país lejano de la memoria. Yo, en cambio, me deshabité de ti. Me preguntas qué recuerdo de aquella tarde, y es triste mi respuesta. Pero sí recuerdo que los chicos siempre se quieren ir primero de la habitación del hotel. Me quieren dejar sola en ese frío tan particular. No me invitan a sus carros para regresar juntos, y me llevo los aromas conmigo porque no me quiero quedar sola allí. Y entonces me juzgan. Lo único que recuerdo de esa tarde contigo fue el después, el después del sudor y el placer. No era un motel: era tu habitación. Desnudos, te sentaste a mi lado y yo, acostada como la margarita empapada sin pétalos. Y me miraste a los ojos, tu beso tierno. Te dije que pensé que nunca volvería a verte d...

Tatuajes

 En la constelación de Eros, existe un lobo tatuado en el pecho de un hombre, enamorado del cuervo tatuado en la cadera de una mujer, el cuervo huye de él pero alguna vez la noche plutónica dedicó a ese lobo, y ahora el lobo lo persigue sin nunca poder alcanzarlo... Autora : Bello Cuervo

Preparatoria

Ahora ambos tenemos 29 años, vivimos en Wildfell Hall, aunque ni siquiera tú lo sepas. La mansión victoriana es mi corazón con cerraduras nuevas y ventanas que sólo yo puedo abrir. Pero cuando recuerdo la preparatoria, tus amigos querían conquistar a la niña que leía sola en un rincón, a la niña del patinaje artístico. Yo era ambas. Y aun entonces sabía irme. Nunca permití que ellos tomaran una pluma y escribieran una historia junto a mí. A ti siempre te elegí. Tú te acercaste sin miedo al estruendo de los aplausos y las ovaciones. Me abrazaste y un beso casi se escapó de nuestros deseos aún desconocidos. Ahora regresas, siempre in media res, entre puntos suspensivos siempre te encuentro. Tus palabras cristalinas y tu nueva constancia me hacen dudar del viejo juego. Pero hoy soy la nueva inquilina de Wildfell Hall: la que firma contratos invisibles, la que aprendió a leer la letra pequeña. Mis historias con los hombres y lirios me dejaron cicatrices elegantes. Los perros me enseñaron q...