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A un cuervo de distancia

En esta sombría oscuridad, donde ya no sé si llega el amanecer  o la noche, te pienso con esa canción que sueñas tocar: un poema ancestral de tiempos que mi mente es incapaz de descifrar, un poeta del viejo mundo  cuyo nombre apenas logro imaginar. Mi Lenore, cuervo o paloma, paloma o cuervo, me obsesiona como a aquel chico que perdió a su amada, al que persiguen los cuervos, como a mí, que tengo todas las probabilidades de perder. Y yo persigo tu recuerdo, por si todavía hay algo que ganar. Lenore, mi Lenore, cuervo o paloma, tu nombre es la gota que salva mis labios secos, que inunda sus grietas y las convierte en ríos. Eres todo, eres todo lo que me queda para no ser un perdedor ni un ganador. Solo sobrevivo, como aquel chico perseguido por un cuervo, como tu canción, como ese viejo poema ancestral. A un cuervo de distancia, quiero pensar que tu recuerdo me toca la piel; es el nepente para olvidar mi destino. A un cuervo de distancia está tu nombre, A un cuervo de distancia...

Lukita, el mejor de mis sueños

 Estrella de Sirio, cazadora de liebres, puente de plata, sus escalones bajan a tu sepulcro iluminado, revolotea alrededor su polvo sideral, traviesa, ¿cruzas aún para habitar mi casa sin alma? Sin ti, su alma de perro, un timbre descompuesto. Una niña te soñaba en lunas de septiembre, peludita hermosa, schnauzer sal-pimienta, ahora sabe por qué la lluvia abraza la hojarasca, tú, hojita de otoño rompes el corazón de un roble. Guerrera canina, no despertaste al llamado de la puesta de sol de mi 29 de septiembre, luchaste y corriste hacia mi vida sin poder alcanzarla en el viento, Hipnos y Nicté te susurraron al oído; confundida ante tu último aliento, Orfeo tocó para ti su lira ¿cómo le explico a aquella niña que su perrita esta dormida? Tiemblo ante la oscuridad huérfana de luces azules, noche perdida sin aullidos, tiernos ronquidos y tu calor hogareño, te has llevado mi atrapasueños a constelaciones para mí tan lejanas, tú, mi sueño cumplido, he despertado de ti en un habitáculo d...

Almohadón de narcisos

Sobreviví a tu almohadón de plumas, a las sanguijuelas y a los narcisos tóxicos que habitaban dentro y debajo de él. Fui tu paciente cero. Salí de mi sepulcro, de tus laberintos sin salida, de todos los pasillos de la locura. Los trepé como una loba. Me conozco tus juegos, tus hilos, ahora enredados. Ya no me asustan. No me estremece el narciso marchito, ni su veneno violento. Le he enseñado a tu paciente uno lo que tú nunca quisiste mostrarle: que eres peor de lo que ella alcanzó a vivir contigo. -bello cuervo 

Licántropia de una fantasia

 Más que el roble que se dobla a tus deseos, más que los barcos en un mar perfumado, más que la nostalgia de aquello que se extraña. Te elevo hasta la niebla, te coloco por encima de las nubes, en un paraíso platónico donde tomo tu rostro clásico y te creo. Te invento como un sueño, te contemplo como una fantasía. Sé que siempre romperás tus promesas, y aun así, quizá lo único que necesito es volver a creer. No en ti, sino en la posibilidad de que esta vez lo imposible me ame de vuelta. -bello cuervo 

Te quiero

 Susurrar un te quiero me volverá  partículas. No me basto de mí. ¿Estarás ahí para atraparme entre tus manos, dibujarme en tus pupilas negras y llevar dentro de ti la certeza infinita de que te quiero? _bello cuervo 

Metamorfisis del cuervo

 Y disfrutas ver mi sufrimiento, ver cómo mis espinas se transforman en pétalos suaves sobre mi piel; pétalos que acarician mis heridas y, poco a poco, empiezan a cerrarlas. ¿Has escuchado del cuervo que desapareció en el cielo de Dios, en las Escrituras sagradas? Nadie supo más de él. Se dice que, después de su partida, los cuervos perdieron el blanco de sus plumas y aprendieron a llevar el luto sobre las alas. Y hoy que tú regresas con el aullido del lobo hacia la luna, piensas que mis plumas deben regresar a su pureza. Pero duele el amor porque nunca he hablado su idioma vomo tú lo haces. Y quizá por eso te miro con miedo: porque mientras tú crees estar devolviéndome el blanco, yo no sé qué haré si un día te marchas. ¿Volverán mis plumas a oscurecerse? ¿O habré aprendido, por fin, que la pureza no estaba en el blanco de mis alas, sino en haberme atrevido a volver a volar? -bello cuervo

Ilusiones

Si mis viejos amores, los que nunca me amaron, creían que nadie lo haría, yo les hablaría de ti y de la luna, como creí que la bajarías por mí y la convertirías en un anillo de compromiso. Sé que la otra tarde ellos quemaron mis fotografías y las lanzaron al mar porque creyeron que había roto la profecía, que les había ganado la guerra porque alguien tenía mi corazón guardado en un cofre de oro. Pero la realidad es que no sé cómo terminar este poema y tampoco esta historia. -Bello cuervo