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El moñito rosa

 Llegaste con un moñito rosa, como si alguien hubiera querido envolverte antes de poner mi destino en mis manos. Ese moño fue la primera página, la primera promesa: que el amor podía ser constante. Te amé desde aquel instante, pequeña colmillo blanco. Desde aprender tu nombre — ¡LUKA, LUKA!— desde contar el sonido de tus patitas, desde ordenar mi día según tu hambre y tus sueños. Mi vida se volvió tu color: rosa. Fuiste la sorpresa en mi rutina, mi forma favorita de volver a casa. Dormías cerca, velando mi tristeza, como si supieras que amar también es vigilar la herida. Cuando el mundo se volvió hostil, por hombres crueles, tú seguiste siendo bondad. ¿Ahora qué hago sin ti? Pienso en el inicio. Pienso en el moñito rosa. Cuando yo temí, tú te quedaste. Pequeña guerrera. Ahora el moñito rosa vive en mi memoria como reliquia preciada: la prueba de que el amor existe y que alguna vez lo tuve para mi vida. Si amar es recordar los detalles, entonces te amo. Si amar es seguir hablándote ...

tiempo de jacarandas

  A menudo Julia tenía el presentimiento de estar viviendo la época equivocada. Casi todos los miércoles recorría la plaza del centro de México, sentada en una banca junto a un viejo correo y bajo la sombra de un árbol de jacaranda en un marzo de 1920, imaginando cómo se habría visto unas décadas atrás aquel lugar, pero sobre todo le atraía pensar cómo sería unas décadas después de su propia muerte, para 1985 seguro ella ya no estaría en este mundo pero pensar en ese año le provocaba cosquillas, ansiedad en las manos, cómo si algo o alguien estuviera pensando a qué hora llegaría. ¿Cómo sería quizá en 65 años? ¿Existiría aún esa jacaranda? ¿La esperaría cómo lo hace un perro fiel incluso después de la muerte de su amo? Evitaba su lugar favorito en invierno cuando el árbol parecía desnudo sin sus hojas lilas. Julia se entristecía cada que pasaba en esa estación del año. Hoy afortunadamente comenzaba la primavera. Imaginaba otra vida, otra ropa que no fuera tan incómoda como esas ...

Resplandor

  Nostalgia de fugaces paraísos, dulce sueño que agoniza con la caída de la mañana junto al  beso del rocío y el primer resplandor, desde el jardín de mis memorias escucho tus pasos, mas siempre has vivido en las cuevas de mis deseos.   ¿Recuerdas mis diecisiete años? Para ellos fui extranjera, horrenda o hermosa, tú percibías mi perfume ignorando las espinas, todos me miraban y yo te miraba a ti.   Quizá jamás pasea por los callejones de tu memoria, cierta tarde de lunes me enredaste en tus brazos como hiedra caprichosa de mi piel sin permitirme marchar, tu beso fue el vuelo de Ícaro, aún hoy volvería a perecer allí.   Historia de intercambio de secretos, a la caza de segundos del reloj, lo mismo hago con tus resplandores.   Ya no soy más la chica de diecisiete,   un infinito después encuentro una hebra de oro arrastrando resonancias de aquel lunes, dulce resplandor intermitente de mi historia, permanent...

el beso de Icaro

-¡¿Acaso eres idiota? Tal vez sea la última vez que lo verás…- Fabiola se reprendió mentalmente más de una vez. A Fabiola aún le faltaba un año para terminar la preparatoria, pero Eduardo, ya graduado, le comentó una noche antes que vendría a visitarlos justo el primer día del nuevo ciclo escolar. Ahí estaba él, aguardando a la salida con aquella sonrisa de ensueño que a ella enloquecía. Todo fluía, Eduardo saludó con esa calidez tan suya, hasta que el “todo” fue interrumpido abruptamente por la actitud hostil de la prima de Eduardo. Fabiola no comprendía la razón, ni siquiera compartían el mismo año de estudios. -¿A dónde vas Fabi?- preguntó desconcertado Eduardo. -Lo siento me tengo que ir …. – a Fabiola le provocó náuseas ver un brillo de tristeza en los ojos de él pero prefirió alejarse. En la parada del autobús, mientras esperaba a su madre, no pararon de llover sus arrepentimientos. De pronto miro hacia una plaza cerca de su punto y se percató que Eduardo caminaba sol...

La sombra

Tu sombra tiene mi nombre, espectros saciados de tu culpa y razones calladas de tus lágrimas cuando ella pregunta el por qué de tu insomnio, soy el nombre de tu tragedia perdida… Quemaduras de mi piel crea el fuego de tu ausencia, no sé por qué en estos cuatro meses ya no escucho tu voz, no hay noticias tuyas en el periódico de la mañana, ahora ya conozco la razón y mi papel en esta tragedia, ahora veo que siempre te escondiste de mí en la oscuridad, para nunca encontrarme en tu sombra y en tu catástrofe. Ella es la máscara que te pones para las calles, para cada saludo y despedida, para amigos y familia, ¿ya les contaste a todos sobre la jaula en la que me atrapaste cual Perséfone para nunca abandonarte? Tu vida perfecta, castillo de arena derrumbado por suaves olas, mi nombre, beso de la sombra en tus pesadillas. ¡oh amor, pareces tranquilo entre el perfume de su regalo! No hablemos sobre qué hiciste el 12 de marzo, no me recuerdes los colores del 4 de marzo, ese 4 de marzo fue siemp...

Tatuaje de lobo

Obra persistente de mi memoria, ayer que en resplandores se vuelve hoy historia mítica a mitad de otras historias, desidia de escritora, ideas caóticas in media res arrugadas en servilletas. ¿Por qué jugamos inocentemente con incendios de nuestros cuerpos?   Tatuaje de lobo en tu pecho ¡última voluntad de esta suicida! ¿Por qué sucedemos en el “mientras”   de péndulos derretidos, a millas del decenio de un primer beso? ¿Por qué vivimos atascados en suspiros contenidos? ¿Por qué me enredo en este hilo invisible a la mirada de cada esquina?   Tatuaje de lobo, peregrino que atraviesa todas mis vidas y tiempos, peregrino que vuelve a conocerme, tatuaje de lobo, constante e intermitente.   Tatuaje de lobo, quieres desaparecerte en mí y yo sé cómo apagar la luz de la luna, mareas de tintas eróticas,                     ...

Labial negro

Tal vez deba agradecerte a ti, al recuerdo de las serpientes entre lirios,¿sigues escondiendo tus retoños y semillas? En tu departamento de Viaducto la venganza contra la levedad y el peso... Y los hombres. ¡Cuidado! Los hombres son tan delicados. ¡Cuidado! Les gustan los colores suaves en los labios. ¡Cuidado! El rojo provocativo es foco de reflectores ¡Cuidado! ¿No entiendes? Les gustan los labios casi naturales. ¿Quieres besar al cuervo? Tiene el color de la muerte en los labios: la pérdida, la mentira descubierta. Sus labios negros son escudo. ¿Quieres besar al cuervo? ¿Hasta donde llega tu límite? No creo que ella quiera. ¿Cruzarías su bella soledad para quitarle la paz con falsos lirios o sembrar estrellas en su noche? Solo quiere buenos amigos. Sus labios negros no llaman a amores  para un 14 de febrero o para cada aniversario Son una advertencia, una frontera de tierras negras. Ha descubierto su secreto... Autora: Bello Cuervo