A un cuervo de distancia
En esta sombría oscuridad, donde ya no sé si llega el amanecer o la noche, te pienso con esa canción que sueñas tocar: un poema ancestral de tiempos que mi mente es incapaz de descifrar, un poeta del viejo mundo cuyo nombre apenas logro imaginar. Mi Lenore, cuervo o paloma, paloma o cuervo, me obsesiona como a aquel chico que perdió a su amada, al que persiguen los cuervos, como a mí, que tengo todas las probabilidades de perder. Y yo persigo tu recuerdo, por si todavía hay algo que ganar. Lenore, mi Lenore, cuervo o paloma, tu nombre es la gota que salva mis labios secos, que inunda sus grietas y las convierte en ríos. Eres todo, eres todo lo que me queda para no ser un perdedor ni un ganador. Solo sobrevivo, como aquel chico perseguido por un cuervo, como tu canción, como ese viejo poema ancestral. A un cuervo de distancia, quiero pensar que tu recuerdo me toca la piel; es el nepente para olvidar mi destino. A un cuervo de distancia está tu nombre, A un cuervo de distancia...