Almohadón de narcisos


Sobreviví a tu almohadón de plumas,

a las sanguijuelas

y a los narcisos tóxicos

que habitaban dentro y debajo de él.


Fui tu paciente cero.

Salí de mi sepulcro,

de tus laberintos sin salida,

de todos los pasillos de la locura.


Los trepé como una loba.


Me conozco tus juegos,

tus hilos, ahora enredados.

Ya no me asustan.


No me estremece el narciso marchito,

ni su veneno violento.


Le he enseñado a tu paciente uno

lo que tú nunca quisiste mostrarle:


que eres peor

de lo que ella alcanzó a vivir contigo.


-bello cuervo 

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