Confesión y profecía

 Y si pudiera gritarte

sumergida en esta herida

de la que brota ríos carmesí,

te contaría mis historias

y la profecía oculta detrás de las estrellas;

te bendeciría

para salvarte de mí.


Pero antes de que te marches,

entenderías por qué no puedo

volver a ver a otro hombre

que ha sido prisionero de la memoria de mi cuerpo,

acunado entre sus brazos su descendencia

sin mi sangre.

 

Pero te agradezco en un último poema

haberme enseñado a soñar con ser amada,

aunque tú nunca me has soñado.


Porque todos lo saben:

el lobo le ha aullado a la luna

por el cuervo que busca en el cielo de la noche,

pero ninguno de sus amantes le ha amado.

Has cometido algunos viejos errores,

y me teaduzco entre vacíos.


¿Y cómo puedo salvarte

de todas mis historias?


-bello cuervo

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