Un manuscrito de tierra y sangre abre sus páginas, y de ellas se derraman mariposas, grises y azules, como si la herida buscara salir de sí misma. El mito de mi felicidad arrastra más de una década. No sé cómo llegué hasta ti, debajo de este arcoíris lunar: tan solo un mito. Y, sin embargo, la sonrisa más real la dibujo cada seis años. Ay, mi amigo— conviertes en semilla mi sangre, y la cicatriz se cierra con el sonido de tu voz, y allí timida, se oculta la felicidad. En la que nadie profesa fe, no hay creencias de ella, el mito de mi felicidad... Semblanza: Krizia Fabiola Tovar Hernández, nació en el Estado de México- México. Desde hace ocho años publica en revistas digitales principalmente poesía, cuentos y ensayos literarios, actualmente es miembro de Grammata escritores donde participará en el programa paranormal asimismo pertenece a la Comisión Internacional Especializada en Literatura y Arte a cargo de Editorial Nueva Pangea. Su seudónimo es “Bello Cuervo” tras convertir Edgar Al...
A mi perrita schnauzer Luka Una guerrera Empezó con un poco de polvo de estrella de Sirio para crear a los guías que habrían de salvar a los seres humanos demasiado irracionales para lo más elemental en el camino del sinsentido de la vida: el amor. Mas no cualquier tipo de amor, sino el más puro. Procedió a mezclar oro y hermoso pelaje, Dios creó entonces a los perros al vernos tan perdidos y solos. Habría así de encontrar el amor y compañía incondicional que tanto se enfrascaba en encontrar inútilmente entre sus semejantes. El humano tendría que aprender y más le valía temprano. Sin embargo, esto escondía una trampa… Sí que tendría la dicha de disfrutar de ese amor, pero le sería arrebatado pronto; el perro tendría menos años de vida que el humano sólo para guiarlo hacía su verdadero sendero, algunos tendrían la dicha de irse junto a sus perros, otros antes y a unos cuántos solo estarían pocos años sin sus compañeros de cuatro patas. Pero existirían los de...
Él tiene conocimiento de mi muerte desde que mi perrita también murió. Sabe que odio los lirios en la mesa: esconden veneno de serpientes. Él entiende todo. Sabe que no confío. Vivimos en Wildfell Hall, en una casa frente al río donde puedo pintar versos. Me escondo en mi escritorio y, muy a lo lejos, todavía se escucha la voz del mar apenas en un murmullo. A mis amigos no les importa que he desaparecido. Pero no estoy sola. Él construye y repara la casa. No lo ha dejado de hacer en su vida aunque yo me vaya. No se lo he pedido. No sé por qué no se va. No quiero que lo haga. Él conoce mi corazón desconfiado. Desaparece conmigo. Sé que no sueña. Mis poemas vuelan por toda la casa sin que él se moleste. A veces pienso que cada carta que me escribe es un pequeño puente hacia mi corazón. Es el diario de un amor que apenas se construye. Si la tormenta destruye la casa, al menos diré que nunca pasó nada. Y si él cumple mi sueño de tener un cielo rosa y dorado cubriendo nuestro techo, sa...
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