Tatuaje de lobo
Obra persistente
de mi memoria,
ayer que en
resplandores se vuelve hoy
historia mítica a
mitad de otras historias,
desidia de escritora,
ideas caóticas
in media res arrugadas en
servilletas.
¿Por qué jugamos
inocentemente
con incendios de
nuestros cuerpos?
Tatuaje de lobo en
tu pecho
¡última voluntad
de esta suicida!
¿Por qué sucedemos
en el “mientras”
de péndulos derretidos,
a millas del decenio
de un primer beso?
¿Por qué vivimos atascados
en suspiros contenidos?
¿Por qué me enredo
en este hilo invisible
a la mirada de
cada esquina?
Tatuaje de lobo,
peregrino que atraviesa
todas mis vidas y tiempos,
peregrino que
vuelve a conocerme,
tatuaje de lobo,
constante e intermitente.
Tatuaje de lobo,
quieres
desaparecerte en mí
y yo sé cómo apagar la luz de la luna,
mareas
de tintas eróticas,
¡nadando en nuestra
bendita concupiscencia
nadie nos arruinará!
Tatuaje de lobo,
evoca fantasías de
poseerte
mas quedas tú,
atrapado en mi resplandor
de Morfeo,
mas quedo yo,
atrapada en la grieta
de tu cielo roto,
caída de su vuelo
mi cuervo tatuado
en la cintura
gime tu nombre en sueños húmedos,
durmiendo en tu mano
fría.
Tatuaje de lobo,
¿recuperaremos páginas
quemadas?
Cenizas perdidas
de nuestra historia,
¡sangran en notas
altas mis rosas plateadas!
Cantan a pasiones
ultrajadas por flores esqueleto,
al centro de sus
pétalos de vidrio,
pétalos
trasparentes e invisibles
juguetean como infantes
a las escondidas.
Dentro de cada resplandor
veo tu lobo,
¡hoy volvería a
morir en tu beso
como Ícaro con un aliento
del sol!
Tatuaje de lobo,
suspiros de mi cuervo
a media noche,
¿Cuándo tu bestia
cazará mis senos y podré tenerte
encima de mí hasta
penetrarme tu alma?
Necesito verme a
través de los ojos de tu sombra,
y así comprender
qué te callas cuando me imaginas.
Tatuaje de lobo,
¡tus labios,
última voluntad de esta wertheriana!
¿podríamos acelerar
el tiempo?
Antes de que
alguien más te abrace,
no creo que me
encuentres en nuestro próximo intervalo,
mi hora arribará
en su tranvía pronto,
a veces su
impuntualidad agradezco.
¿El perro de
Churchill acechando mi sombra me devorará antes?
¿Roerá mis huesos
y enterrará en la fosa de tus olvidos?
¿Me olvidarás
tarde o temprano? ¿Hoy o en una década?
¿Con milagros
sería tatuada en el porvenir de tus recuerdos?
Date prisa, mis
fuerzas apenas gotean para luchar contra él,
ni siquiera tu
lobo vencería su rabia.
¿Mis rosas ocultan
espinas y por eso no me quieres?
Amigo mío espero
no tardes,
que no llegue mi hora
final,
sin haberte hecho
mi hombre,
por qué lo sé, tus
resplandores
me acarician a la
niña y a la mujer,
hoy y en el Lejano
Horizonte de una década.
Tatuaje de lobo,
¿Qué esperas para sentirme?
¿Qué oculta tu sombra?
¿Regresará el
blanco de las flores esqueleto?
¿Escaparemos de la
vena de esa flor?
¿Mis rosas
plateadas por fin nos tendrán?
¿En cuál hora gris besaré a tu lobo?
¿Mañana o nunca?
Semblanza:
Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus
escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas , Poetómanos, Prosa Nostra mx, revista enpoli, Teresa MAGAZINE, revista literaria pluma, pretextos
literarios, revista hispanoamericana de
literatura, revista literaria monolito, Más literatura, clan Kutral, vertedero
cultural, circulo literario de mujeres, perro negro de la calle, el morador del
umbral, La página escrita, La liebre de
fuego, y El templo de las mil puertas, entre otras. Estudió
la licenciatura en Ciecias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.
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