Resplandor
Nostalgia de
fugaces paraísos,
dulce sueño que agoniza
con la caída de la mañana
junto al beso del rocío y
el primer resplandor,
desde el jardín de
mis memorias escucho tus pasos,
mas siempre has
vivido en las cuevas de mis deseos.
¿Recuerdas mis diecisiete años?
Para ellos fui extranjera,
horrenda o hermosa,
tú percibías mi perfume
ignorando las espinas,
todos me miraban y
yo te miraba a ti.
Quizá jamás pasea
por los callejones de tu memoria,
cierta tarde de
lunes me enredaste en tus brazos
como hiedra
caprichosa de mi piel sin permitirme marchar,
tu beso fue el
vuelo de Ícaro, aún hoy volvería a perecer allí.
Historia de intercambio
de secretos,
a la caza de
segundos del reloj,
lo mismo hago con
tus resplandores.
Ya no soy más la
chica de diecisiete,
un infinito después encuentro una hebra de oro
arrastrando resonancias
de aquel lunes,
dulce resplandor
intermitente de mi historia,
permanente en la constelación
de mi sombra.
He vivido una
catástrofe infinita
aquel narcisista me
encerró en vitrina de oro,
tu compañía sin
juicios ahuyenta su oscuro halo,
posees mis espinas
ensangrentadas sobre tu palma fría,
única confidente de
mi dolor fantasma que callo a los amigos,
por otro segundo
eres Atlas sosteniendo mi cosmos
a punto de
extinguirse junto a mí.
¡De mis cenizas resucito
en esta maldito abadón!
Nunca creo en accidentes
hasta que apareces otra vez,
entonces nace otro
resplandor donde sólo somos tú y yo
para ti es un paso
más del día, para mí el resplandor
que inicia una carrera hacia la guerra de mi
vida.
¡Por ti pulverizaría
este imperio de poemas!
Escritos a nombre
de un pintor, destruiría sus lienzos,
cada uno de sus
colores sobre mi corazón mancillado.
Retorno hacia los
campos como aquella rosa, ahora sin espinas,
con un carmesí
intenso en sus pétalos, fuerte su tallo,
quizá tu
resplandor solamente durará un segundo y te alejarás,
quizá mi anhelo es
tener más de una vida dentro de aquel sol tuyo,
¡todos me están
mirando otra vez y yo te estoy mirando a ti otra vez!
Semblanza:
SEMBLANZA:
Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos
de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas , Poetómanos, Prosa Nostra mx, revista enpoli,
Teresa MAGAZINE, revista
literaria pluma, revista hispanoamericana de literatura, revista literaria
monolito, Más literatura, clan Kutral, vertedero cultural, circulo literario de
mujeres, perro negro de la calle, el morador del umbral, La página escrita, La liebre de fuego, y El templo de las mil puertas, entre otras.
Estudió la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración
Humanística.
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