Victima anonima

 Soy el rostro de la guerra,

sin nombre, sin importancia.

Pero soy.


No comprendo de colores ni banderas,

ni de discursos, política o fronteras;

pero comprendo más que tú:

tu propia humanidad.


Cruel y piadosa,

de ruinas y de templos,

¿dónde estás ahora?

¿Me encadenaste a tu olvido?

¿A los juegos y noches tibias?

¿Te olvidaste de nuestra paz?


Siento frío,

y mi patita mutilada.

El miedo roe mis huesos,

pero aguarda: aún te buscaré.

No me he olvidado de ti.

Ni en la muerte, siquiera, lo haré.


No me olvides, te lo imploro,

bajo el fuego del cielo,

entre el niño que clama por su madre,

junto al soldado caído.


Escucha mi alma en el aire salado del mar:

mi ladrido que ya no suena

es el amor abandonado.

Soy el rostro de la guerra,

sin nombre,

sin importancia.


Autora: Bello Cuervo

Krizia Tovar

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El mito de la felicidad

De Argos a Luka (El amor debería ganarle al dolor)

Los niños perdidos