Un manuscrito de tierra y sangre abre sus páginas, y de ellas se derraman mariposas, grises y azules, como si la herida buscara salir de sí misma. El mito de mi felicidad arrastra más de una década. No sé cómo llegué hasta ti, debajo de este arcoíris lunar: tan solo un mito. Y, sin embargo, la sonrisa más real la dibujo cada seis años. Ay, mi amigo— conviertes en semilla mi sangre, y la cicatriz se cierra con el sonido de tu voz, y allí timida, se oculta la felicidad. En la que nadie profesa fe, no hay creencias de ella, el mito de mi felicidad... Semblanza: Krizia Fabiola Tovar Hernández, nació en el Estado de México- México. Desde hace ocho años publica en revistas digitales principalmente poesía, cuentos y ensayos literarios, actualmente es miembro de Grammata escritores donde participará en el programa paranormal asimismo pertenece a la Comisión Internacional Especializada en Literatura y Arte a cargo de Editorial Nueva Pangea. Su seudónimo es “Bello Cuervo” tras convertir Edgar Al...
Al compás de mi poesía encantaré, robaré; en mis versos quiero fijar, eterno, a los niños que un verano encontré. Mateo, Vale, Fer, Alex, Rodrigo, Eliam, Manu, Ale, Diego, Tadeo. Semblanza: Krizia Fabiola Tovar Hernández, nació en el Estado de México- México. Desde hace ocho años publica en revistas digitales principalmente poesía, cuentos y ensayos literarios, actualmente es miembro de Grammata escritores donde participará en el programa paranormal asimismo pertenece a la Comisión Internacional Especializada en Literatura y Arte a cargo de Editorial Nueva Pangea. Su seudónimo es “Bello Cuervo” tras convertir Edgar Allan Poe en su principal influencia; sin embargo, encuentra inspiración también en la literatura de Elena Garro, Rubén Darío, Amparo Dávila y la filosofía de Walter Benjamin. Recientemente participó en la feria virtual del libro de Guatemala presentando dos textos suyos dentro de la antología Entre flores, versos y recuerdos.
A mi perrita schnauzer Luka Una guerrera Empezó con un poco de polvo de estrella de Sirio para crear a los guías que habrían de salvar a los seres humanos demasiado irracionales para lo más elemental en el camino del sinsentido de la vida: el amor. Mas no cualquier tipo de amor, sino el más puro. Procedió a mezclar oro y hermoso pelaje, Dios creó entonces a los perros al vernos tan perdidos y solos. Habría así de encontrar el amor y compañía incondicional que tanto se enfrascaba en encontrar inútilmente entre sus semejantes. El humano tendría que aprender y más le valía temprano. Sin embargo, esto escondía una trampa… Sí que tendría la dicha de disfrutar de ese amor, pero le sería arrebatado pronto; el perro tendría menos años de vida que el humano sólo para guiarlo hacía su verdadero sendero, algunos tendrían la dicha de irse junto a sus perros, otros antes y a unos cuántos solo estarían pocos años sin sus compañeros de cuatro patas. Pero existirían los de...
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