El corazón del cuervo

Aprendí a dormir con la luz prendida
para espantar la visita de una pesadilla,
perdona si te incomoda,
que no apague la luz mientras dormimos juntos. 


He vivido tanto tiempo bajo tormentas
que tu cielo rosa y el sol me ciega de alegría,
la angustia se presenta,
¿qué pasaría si me lo robas?

Pero eres tan sereno frente a mi corazón,
extrañamente calmo,
como la sombra fría
que rescata la piel del incendio,
Tu fe para esta historia es la secuoya 
a mitad de Wildfell Hall.
Dime amor, ¿cómo haces posible lo imposible?


Que valentía la tuya para besar mi corazón 
en la cima de las cumbres borrascosas, 

Te ofrezco una disculpa sin disculpa 
porque aún rota
has sabido entenderme: 
mis causas, mis ruinas, 
mis maneras torcidas de volver a respirar...

A este corazón, 
acostumbrado a los gritos de las tormentas,
le enseñas con brisas a calmarse,
a recostarse tranquilo en la apacible arena. 

Y ahora 
por primera vez en mucho tiempo 
el sonido de lluvia se parece a una cuna.


Autora: Bello Cuervo

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