Querida Cossette: una posdata

¿Y si nos vamos a tomar un café con leche

ahí, en Reforma 222?

Tú eras la única persona

que podía quitarme la bala del corazón de esa trinchera,

devolver el oro a la Diana Cazadora.


Las dos nos tomamos de la mano.

¡Eres encantadora!

Él siempre te pintó como una niña caprichosa,

pero nosotras nos tomamos de la mano

y la paz ha sido pactada,

mientras olvidamos a ese hombre.


Autora: Bello Cuervo

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