La buena suerte del cuervo

 Si por un momento bajo las armas

y cierro las heridas,

te besaré de nuevo,

y tú, que cruzas la frontera del labial negro,

ya no me obligas a vigilar mis palabras,

ni a domar la ira femenina,

ni ocultar las ráfagas de sentimientos,

ni a esconder mis alas

volando cada noche por tu cielo de estrellas.


Eres demasiado compasivo.

Me das tanta correspondencia.

Me presentas a un verdadero hombre:

el que habla del sexo con amor.


Ya no puedo imaginarme,

ya no puedo dejar de hablarme

de fantasías eróticas sin amor,

sin tu amor.


Tal vez si te quiero en voz alta

no se acabe el mundo.


Tal vez los brujos de malos augurios

estén ocupados en sus propios asuntos,

porque yo también merezco

ser la única en un corazón

y no compartirlo jamás,

no ser la sombra,

sino el sol

de alguien que también merece soñar.



Autora : Bello cuervo

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