Entradas

El aleteo del Hades

  Por aquellos nubarrones de tus ojos ni siquiera fuiste capaz de vislumbrar el último beso color cuervo, ¡perfecto imbécil! ¡Perfecto ególatra!   Acaricié con el rosario tu cuello, y cada perla era una lágrima seca de sentimientos muertos. ¿Cuándo te marcharás? ¡Los vivos también han ido al Hades!   Cada plegaria al ritmo, perfecto y semejante a Dios, del pulso de tu corazón.   Alguna vez tomaste mi mano junto a un ciprés, escribiste tu inicial en la entrepierna de la novia del cuervo, cuatro años de luto se despejaron tras lluvias de medianoche, mas un cuervo no nace desde cenizas de un fénix…   ¡Castigo de gloria! El remolino violento de la mano de Dios rompe en olas tus ojos compasivos, suyo espíritu de Bioy Casares, amante del cuervo, mi amante,   para revelarte ruin y cruel, cual Paz adorado por lirios podridos, rey Midas del invierno, asesino del cuervo, mi asesino, escupiste a m...

Primavera de abril

  El enjambre de mariposas anuncia la primavera de abril, nacen mi poeta y dos rosas con sus colores plateado y azul él escribe hermosos versos a mi verdadera madre, la primavera de abril y sus colores siempre la espero impaciente como Démeter a Persefone.   Autora: Bello Cuervo  

Silencio rojo

  Silencio rojo, sofocado y desahuciado, recostado sobre arena.   Poesía torturada de una vida anterior, que lleva mi nombre mas no soy yo.   Silencio rojo, mitad del peso de un soldado, la herida abierta que lleva tu nombre, no te recuerdo más.   Silencio rojo, no deseo hablar sobre ti, la poesía me es insuficiente, tú, guerra, guerra perdida a la par de retirar la bala de mi corazón, esa cruz blanca en tu pecho y tus labios con sello de otro beso.   Silencio rojo, tú, mi silencio, aquel que me avergüenza, nunca hablaré a mi descendencia, tuya la descendencia que no lleva mi sangre, la sangre que yace muerta en la costa, silencio rojo.   Es la guerra de un amor perdido, ¡tragedia de Hemingway! Los cuervos caídos en el mar viejo, secretos prohibidos que jamás confesaré al más leal amigo, silencio rojo.   Silencio rojo, tú, mi rojo tú, mi silencio, tú, mi silencio ro...

De Argos a Luka (El amor debería ganarle al dolor)

  Murió mi perrita schnauzer color sal-pimienta la mañana del 17 de septiembre, doce días antes de mi cumpleaños. Ahora entiendo por qué septiembre es melancólico y no me parece casualidad haber nacido en el noveno mes cuando también lo hace el otoño; arboles comienzan a llorar hojas marchitas y anaranjadas, y las puestas de sol siempre son acompañadas por un aire gélido. Si pudiera decir qué forma tiene el luto diría que justo es una puesta de sol, me da tanta tristeza que Luka ya no pueda mirarlas recostadas sobre la barranca verde donde ella solía correr como un cometa. Un cometa al atardecer. La casa perdió su alma, no se escuchan más las patitas correr por el pasillo o esa sacudida a las seis de la mañana, no se escuchan los ladridos, no se escucha nada. No hay rastro de las travesuras de Luka, nadie se toma el agua de horchata olvidado en alguna habitación, nadie hace ruido en la zotehuela comiendo lo que no debería, nadie se sube al comedor. Y sin embargo, su esencia s...

Sombra de México

  No es noviembre mas la muerte nos respira en la cara, frente a frente, sin amables intenciones; tal vez, así al fin despertemos; tal vez, así despierta la presidenta y enfrenta la sombra de suplicio que oprime el corazón inmortal de las madres buscadoras. Tal vez, así puedan llegar ellas también. Monstruos de los que mamá no puede salvarme, aunque duerma junto a mí como cuando era niña, sus trampas escondidas hasta en la sombra del viento. Yo rezo para no tener su tormento en mis zapatos o probar su comida sin sabor, mas no quiero ser indiferente, el frío que emana del alma de los políticos me quema hasta las uñas. Víctor, crece de mí, un jardín de espinas que de su punta se forman lirios podridos con mi sangre al pensar que un día viera tu cámara entre astillas de huesos y que la tierra seca de vida sea única testigo de tu perecer, sin volver a mirar tus ojos miel. Marco, no conocería de nuevo la calma del mar al imaginar tu mochila de natación en un horno clandestino, s...

Reforma, mi profecía

Artemisa bajó el arco el oro se derretía de su cuerpo extinguiéndola en el dolor, una flecha con tu nombre sació su filo con sangre, cambió su nombre por Diana. ¿Así debería actuar? Cambiarme el nombre, y si es posible la vida entera, al fin soy libre de Viaducto, al fin soy libre de Reforma, y la libertad jamás dolió tanto, y la libertad jamás fue tan hermosa. Hago suposiciones sobre sus derrotas en guerras e independencias contra ángeles dorados nuestro final terminó condenado, cumplida mi profecía, y se derrumbó en una banca de Hamburgo, lloró por los cuervos caídos, por que jamás volveré a amar de esa manera, como ella amaba a Apolo, como yo te amaba a ti. Me perdí en Reforma, y cada dorado me condenaba al exilio, es verdad que ya no te amo, pero es verdad no volveré a amar así, como Artemisa amaba a Apolo, como tú me querías a mí, como yo te amaba a ti, es verdad que no quiero un hijo de otro, me cambio la vida y el nombre, como Artemisa, como Díana, y tendrán que volver...

El poema roto

  Eres el poema roto, eres la razón de porque mis futuros me conocerán con un arco y una flecha, eres el poema roto de mi traición  eres el poema roto de mi desconfianza, eres la razón de mi frío corazón, porque a todos mis nuevos amigos alejaré, porque nunca volveré a abrir mis versos.   Rompí el poema que bajó de la luna escrito por una rosa plateada, ¿se rompió solo o fue mi culpa?   Muchacho esculpido de versos, soltó mi mano a mitad de nuestro baile, nos lanzaron piedras, la gente nunca comprendió la pureza entre los dos. ¿La entendiste acaso tú?   Un hechicero no para de repetirme la magia negra detrás de ti, ¿mas que va a entender él? Si me lee in media res …   Mi poeta te escribió y yo deje que te rompieras derramando mi corazón en tus manos, mi más triste adiós bajo la lluvia de medianoche…   El tiempo siempre tiene más valor que dos corazones latiendo al mismo son, las personas s...