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Castillo

Mi último deseo es recuperarte, pero ya no soy cuerpo: Mi propio fantasma habita la ruina de un castillo antiguo que un día me perteneció. ¿Dónde quedaron los últimos veintidós años? ¿En qué grieta del tiempo se extraviaron las personas que fuimos? ¿Papi, dónde quedó nuestro castillo? Ahora somos fantasmas, Arranca de mi pecho este mayo, donde todo se quebró. El césped se volvió duelo, Mariposas de agua revolotean alrededor, y las paredes —de un azul  muerto parecían llamarnos por nuestros nombres perdidos. Ya no es. Ya no está. Pero persisten sus pasadizos como corredores de la memoria. Somos fantasmas. Le suplico a la niña que fui que no me suelte la mano. Este castillo es la edad del juego, las risas empapadas, Dedos colgandose en la orilla antes de caer. los delfines y sirenas nadando en el agua  donde aún respiran mis sueños, mis historias. Pero no. Ese lugar tan mío, tan nuestro, no resistió el tiempo. Hoy, el castillo de mi infancia es ceniza que todavía quema. Autora: ...

Los perros que miran la guerra

 Campo de nieve y verde marchito, cielo que llora su eterno gris, la memoria de la historia que me olvida, entre millones de cadena de silencio y guerra. Mis ojos negros se apagan con lágrimas de abandono, con el frío de quien me amo, y mi cuerpo yace, uno más, sobre el asfalto. ¿Acaso no fui tu amigo más fiel? ¿Tu familia guardiana de tu fuego? ¿Eres tú a quien juré lealtad, y hoy no me queda más? Te esperaba frente a la puerta me tomaste entre tus brazos y en cuarto blanco, Orfeo tocó su lira para mí. La noche escuchó mi último aullido para ella, la luna conocía mi destino antes que yo, en los escombros de un edificio, por los pájaros de acero de tu especie, yo solo deseaba la paz junto a ti. Autora : Bello Cuervo Krizia Tovar 

Victima anonima

 Soy el rostro de la guerra, sin nombre, sin importancia. Pero soy. No comprendo de colores ni banderas, ni de discursos, política o fronteras; pero comprendo más que tú: tu propia humanidad. Cruel y piadosa, de ruinas y de templos, ¿dónde estás ahora? ¿Me encadenaste a tu olvido? ¿A los juegos y noches tibias? ¿Te olvidaste de nuestra paz? Siento frío, y mi patita mutilada. El miedo roe mis huesos, pero aguarda: aún te buscaré. No me he olvidado de ti. Ni en la muerte, siquiera, lo haré. No me olvides, te lo imploro, bajo el fuego del cielo, entre el niño que clama por su madre, junto al soldado caído. Escucha mi alma en el aire salado del mar: mi ladrido que ya no suena es el amor abandonado. Soy el rostro de la guerra, sin nombre, sin importancia. Autora: Bello Cuervo Krizia Tovar

Una extraña en el aeropuerto

 Tus amigos enamorados guardan anillos de compromiso en los bolsillos de sus abrigos elegantes. Otros cantan canciones de cuna. Y tú tomas el primer vuelo, sola. El azul rasgado de tu pared, una maleta pequeña, las tres de la mañana. Extraños conocerán tus poemas: es apenas el comienzo de tu nueva vida. El aeropuerto no conoce tu suburbio de origen, tampoco le importa tu nombre. Eres una extraña entre pasillos y puertas. Vuelo 145 a Guadalajara y, por fin, conoces el rostro de la libertad. Entonces existe algo más que la muerte de los corazones rotos, el llanto sobre la almohada, el abandono, la ansiedad, y tus pequeños logros. Necesitas más que anillos y cunas. Más que amor. Más que vida. ¡Necesitas más! Conoces otro aeropuerto extraño. Saludas a un chico desconocido Su nombre es Abraham, 26 años. Te despides tomandole la mano, ¡adios amigo extraño! Vuelo 140 a Ciudad de México. 6 de la tarde. Y, de pronto, tú eres la extraña en tu propia vida. Necesitas más... Autora: Bello Cuerv...
 La compañía del anonimo El nombre de alguien , el rostro de nadie, Nadie quiere leer mis poemas, Dedicados a nadie. Porque no soporto más compartir ni la mesa ni la cama, Encontré a una verdadera musa, Nadie me da un cambio a medias , Ni me regalan dadivosos su tolerancia benevolente Estoy con la mejor compañia,  La soledad que me cobija, Con sus alas que vuelan sobre el celeste, Y guardan los secretos de mis grises, Me besa entre sus claroscuros  Su correspondencia formidable es todo lo que alguna vez necesité Y por fin descanso en paz

La bella soledad de un cuervo

 La soledad es el antidoto a mi veneno, Me abraza y me mira con verdad, No miente, no huye, La amiga que falta me hacía, Mi unico hogar. No empezamos de la mejor manera, El umbral del abandono teje mentiras sobre ella, La disfrazó de castigo y penitencia pero  la paz prometida es ella, de la que alguna vez renegue cual fiera, mi destino. Autora : Bello Cuervo

Hibiscos y amapolas

La última exhalación de mi sepulcro, donde se esconde la herida final, duerme en el corazón delator de mi muerte. Ahí: campo de hibiscos y amapolas. Tú miras su vida que intento ocultar. Tus pasos se acercan. Dulces caricias crueles. No miras siquiera la sangre que beben de la raíz. Es ese silencio que no quieres escucharme, porque la nueva historia pide contarse. La hija única y el hijo menor, nuestro primer beso, un destello que volvía a nacer   jugueteando entre la profecía de los hibiscos y amapolas. Me cuesta respirar, tomar la mano de alguien y columpiarme con el viento. Tus ojos son la página en blanco, Tu mirada aún no ha sido escrita por mis versos, la tabula rasa de poemas que no quiero desperdiciar. Deben tener alma y cuerpo. ¿Serías tú? No mires sus arrugas de agua seca y herida. No quiero que las mires. Por un momento, tus manos son todo lo que quiero sentir. Es agradable tu compañía. ¿Realmente quieres estar aquí? En esta tierra de cuervos que aprendieron a ama...