El aleteo del Hades
Por aquellos nubarrones de tus ojos ni siquiera fuiste capaz de vislumbrar el último beso color cuervo, ¡perfecto imbécil! ¡Perfecto ególatra! Acaricié con el rosario tu cuello, y cada perla era una lágrima seca de sentimientos muertos. ¿Cuándo te marcharás? ¡Los vivos también han ido al Hades! Cada plegaria al ritmo, perfecto y semejante a Dios, del pulso de tu corazón. Alguna vez tomaste mi mano junto a un ciprés, escribiste tu inicial en la entrepierna de la novia del cuervo, cuatro años de luto se despejaron tras lluvias de medianoche, mas un cuervo no nace desde cenizas de un fénix… ¡Castigo de gloria! El remolino violento de la mano de Dios rompe en olas tus ojos compasivos, suyo espíritu de Bioy Casares, amante del cuervo, mi amante, para revelarte ruin y cruel, cual Paz adorado por lirios podridos, rey Midas del invierno, asesino del cuervo, mi asesino, escupiste a m...